La evolución de la comunicación de las empresas

La llegada de internet ha revolucionado la forma en que hacemos prácticamente cualquier cosa, desde las tareas del hogar, con el ‘internet de las cosas’, hasta la manera de comunicarnos entre nosotros. Hace tan solo veinte años no teníamos ni idea de lo que significaba un ‘like’ o un ‘storie’ y, a día de hoy, ambos términos se encuentran integrados perfectamente en el vocabulario de gran parte de la población.

De hecho, ha sido tan grande este cambio que en pocos años las empresas han pasado de tener una relación meramente informativa con sus clientes a crear todo un ecosistema comunicativo en el que las personas no sólo reciben los mensajes sino que son ellas mismas quienes los generan, creando vínculos y relaciones entre los negocios y su público.

En este sentido, y sobre todo con la aparición de las redes sociales, la comunicación tanto verbal como no verbal ha adquirido mucha fuerza entre las personas y las empresas, pues los mensajes no son transmitidos únicamente con palabras a través de posts o tuits, sino que la imagen ha ganado gran valor. Así, podemos observar cómo multitud de marcas invitan a participar a sus usuarios publicando imágenes de sus productos o compartiendo alguna fotografía.

La comunicación oral, tendencia en 2021

En el último año, y como prevén los expertos de cara a 2021, el vídeo en directo ha adquirido relevancia de cara a crear conexiones entre empresas y clientes. De esta forma, aspectos de la comunicación oral a los que las marcas no habían tenido que prestar tanta atención hasta el momento deberán ser cuidados al detalle. Por ello, habrá que escoger con criterio a la persona encargada de ponerse delante de la cámara, ya que su voz será determinante a la hora de transmitir el mensaje. Esta persona deberá saber manejar tanto la intensidad como el tono y el timbre de su voz y, a su vez, jugar con la velocidad con la que habla. Hay que recordar que para decir algo importante es mejor hacerlo de forma más lenta.

Asimismo, la persona escogida para realizar el directo debe tener claro quién es y con quién quiere conectar. Además, debe dominar el tema sobre el que va a hablar y conocer el contexto en el que se va a desenvolver. También es importante que sepa transmitir su pasión porque así podrá conectar mejor con sus interlocutores, y que sea capaz de tomar decisiones, ya que esta cualidad diferencia a los grandes comunicadores.

Todos estos aspectos son fundamentales a la hora de escoger a la persona encargada de representar a la empresa a través de la pantalla pero no hay que olvidar que existen otros elementos que dicen incluso más que las palabras. Se trata de los gestos. Tan importante es la forma de expresar de forma no verbal que, cuando comunicamos, el usuario se queda sólo en un 7% con lo que decimos, en un 38% con nuestra voz y en un 55% con los gestos.

Gesticular correctamente para comunicar correctamente

En este tipo de comunicación es importante que el interlocutor tenga en cuenta aspectos como la postura y movimiento del cuerpo, la conducta táctil, la apariencia física, las expresiones faciales y la conducta visual. De igual forma, debe ser consciente de la importancia que tiene causar una buena primera impresión, que comienza desde que aparece en pantalla.

Es fundamental cuidar la forma de moverse, ya que a veces los gestos pueden transmitir algo totalmente contrario a lo que queremos. Mostrar coherencia entre nuestras palabras y nuestros gestos es imprescindible para obtener credibilidad. Para ello, también es importante trabajar la seguridad en nosotros mismos, pues esto hace que los demás también depositen su confianza en nosotros y en aquello que estamos contando.

Tener en cuenta todos estos detalles proporcionará mejores resultados en la comunicación entre empresa y cliente, lo que a su vez puede generar resultados positivos en otros aspectos como la imagen que la audiencia puede obtener de ella o de las conversaciones que se generen a su alrededor.

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