La importancia de la transformación digital en el contexto actual

El 2020 nos he enseñado muchas cosas y ha puesto en valor muchas otras que ya existían pero a las que a veces no le damos la suficiente importancia. Una de ellas es la transformación digital de las empresas, las cuales se han visto obligadas, más que nunca, a adaptarse a los nuevos entornos digitales.

Con esto no me refiero únicamente a incluir el teletrabajo a través de ordenadores y programas que han permitido que la actividad no decayera, sino a las nuevas formas de comunicar, de innovar y de hacer negocios que han adquirido las empresas integrando las nuevas tecnologías.

Pero no podemos decir que la necesidad de transformarse digitalmente haya sido provocada por la pandemia, pues actualmente nos encontramos viviendo en un entorno al que, desde finales de los 90, los escuadrones del ejercito americano denominaron VUCA (Volatility, Uncertatinty, Complexity y Ambiguity).

¿Y esto qué quiere decir?

Pues que nos encontramos en un entorno que cambia constantemente a gran velocidad, que es bastante difícil de predecir y en el que no es posible planificar el futuro, que resulta complejo y a su vez ambiguo. Por todo ello, supone todo un reto para las empresas adaptarse a un contexto tan cambiante.

Sin embargo, es imprescindible que esta transformación se lleve a cabo pues, como explica Andy Stalman, “no estamos en una era de cambio, sino en un cambio de era”. Por eso, es importante que las empresas entiendan la situación actual y que estén abiertas a escuchar para, posteriormente, actuar.

Las siete dimensiones de la transformación digital

Lo primero que debe tener claro una empresa para abordar su transformación digital es conocer su cultura, es decir, saber quién es y qué hace. De esta forma, podrá proyectar una imagen fiel a su cultura.

Asimismo, debe comprender que el cliente ha cambiado y que ahora también es digital. Por tanto, ahora busca cubrir sus necesidades a través de ese entorno digital en el que deben estar presentes las empresas. En este sentido, hay que tener en cuenta la experiencia de un cliente que está siempre conectado e informado. Es importante saber que el cliente digital, al igual que el analógico, demanda y valora la atención personalizada y por tanto hay que saber posicionarlo en el centro de la empresa.

Todo ello requiere de un nuevo modelo organizativo que sea capaz de adaptarse a los continuos cambios, así como de personas involucradas en dicha transformación. De hecho, la estrategia no servirá de nada si no se cuenta con personas que estén abiertas al cambio.

De igual forma, es importante que el uso de la tecnología esté enfocado en atender las necesidades del negocio. Además, hay que tener en cuenta que permite disminuir y simplificar todos los procesos. Por último, las empresas deben ser conscientes de que hay continuar apostando por la innovación, cuyo proceso comienza con una idea como proyecto y finaliza con la monetización del mismo.

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